domingo, 13 de febrero de 2011

Desamor de Verdad


Joder, lo siento.

Pero no aguanto ni una noche más a tu lado. No puedo mirarte a los ojos y pensar que no siento ni una gota de amor por ti, ni un amago de cariño, ni una falsa réplica de complicidad ni tampoco una copia barata de felicidad cuando estoy a tu lado. Nada. Lo que siento por ti es cero. Y lo siento, porque no es adrede.

Ahora te miro a los ojos mientras duermes una interminable noche más a mi lado, y, mientras tú estarás soñando que apuesto por ti yo no hago más que pensar en el repuesto. Tienes los ojos cerrados y, aunque todo esto sólo lo pienso, parece que vas a saltar de un momento a otro alterada preguntándome porque te voy a dejar, porque no quiero ni verte, porque te echo siempre de más.

Tenemos muchos recuerdos juntos y muy buenos a la vez que auténticos, hemos andado mucho camino juntos y he sentido por ti los sentimientos más fuertes, sentimientos nuevos y con los que me he conocido de verdad. Gracias.

Pero esto no lo aguanto más. Ha pasado más de mes y medio desde que noto que por ti no noto nada y no quiero seguir actuando a desgana para suavizar un golpe que más vale pronto que eterno. Mañana te lo diré. Que no te quiero a mi lado. Que me retiro. Que a partir de mañana todo se enfriará quedando grises cenizas. Que los restos de amor que te queden los quemes como puedas y cuanto antes. Te puedo prestar el mechero por última vez para que lo hagas, igual que me lo pediste al conocerme. Pero no me lo vuelvas a pedir más, porque es eso lo que se ha apagado, la llama.

Ya no eres entretenimiento, eres un obstáculo.

Ya no te pienso, te evito.

Ya no eres mi devoción, eras una preocupación.



Ya no eres, lo siento, ya fuiste.




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