miércoles, 6 de abril de 2011

Sentimientos de Verdad

Nara: Madre mía, no sabía que en realidad tuvieras tantos lunares…

Nar: Ah, ahora que hablas de lunares. Esto de aquí te pillo, aquí te mato, sí, está muy bien. Unas risas, unos pitis, unos polvos y cada uno a su casa bien servido. Llevamos así unos meses. Y siempre he pensado que al final una de las partes se descompensa, o quiere más o quiere menos y por eso te quiero preguntar, si tú estás bien. Yo reconozco que estoy a gusto. Ni tengo ningún compromiso contigo, ni me puedes exigir nada, y viceversa claro.

Nara: Yo también estoy muy bien. ¿Qué te hace pensar lo contrario? ¿He dicho o he hecho algo? La verdad es que me siento realmente cómoda sin pensar que a esto le tengo que poner nombre ni tiene que ser ningún concepto ni nada establecido. Estoy realmente como en mi casa. Muy a gusto.

Nar: La verdad es que sí, te veo bien, a gusto, veo que de momento estamos en el difícil punto medio. Pero algún día la balanza se inclinará hacia algún lado y hacia una dirección. ¿Me lo dirás?

Nara: Sí. Seguramente.

Nar: Nada, sólo eso.

Nara: Y tú, ¿me lo dirás…?

Nar: Claro, mientras me dé cuenta…







Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.
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