jueves, 21 de abril de 2011

Abrazos de Verdad

-Tú a veces recibes o me das abrazos, ¿no?

-Sí.

-Pues, cuando lo hagas, no pienses en las clases de mañana, ni en lo que tendrás para cenar en casa. No  pienses en los trabajos que tienes que hacer ni en lo mucho que te duele la cabeza. Cuando me abraces, tan solo abrázame. Siente todo lo que se puede sentir en un abrazo. Comienza por mi tacto, sigue por mi olor y termina por mis sentimientos. Aprecia el simple hecho de lo que estás haciendo. El hecho de poder abrazarme. Es probable que en menos de cinco días no puedas volver a hacerlo, así que quédate con la verdadera esencia de un simple abrazo.





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