martes, 1 de febrero de 2011

Chica de Verdad III



Al fin. Te hablaré de mí, de mi mundo gracias a ti, gracias al tuyo.



Empezaré con una frase. “Ojala supieras un instante de mi amor.” Con un instante sería suficiente. Un segundo. 2 a lo sumo. Ver como siento. Sentir como siento. No quiero  ser, ni estar, ni ver ni escuchar, solo sentir. Puedo notar cada sentimiento por mi piel, los puedo separar y ver cuánto siento de cada uno de ellos. Ver que cada uno es de un color, mezclarlos, inventar colores solo para pintar los paisajes que me dibujas. Es tan claro y sincero lo que siento contigo que tengo miedo de conocer el límite de mis sentimientos, de llegar a intuir mis emociones. Pienso que eso es imposible. Pero con 5 minutos de ti conseguiste demostrarme que lo auténtico es hacer de imposibles, metas y de sueños, hechos. Y con 7 minutos de nosotros vi que sería capaz de volar toda la vida.

Podría deletrear cada mirada, notar cada palabra que piensas, sentir cada gesto que vas a hacer, saber cómo estás sin verte.

Creo que además tengo suerte. Me explico. Las emociones se sienten más fuertes cuando pasan en un instante de un mal extremo al otro. Cuando de repente, todo cambia a perfecto. Por eso en el amor ocurre igual, tiene mejor sabor cuando el último te dejó un sabor amargo y desde un principio, caducado. Pero de repente cambia todo y en un instante pasas a un amor improvisado, único, por inventar, con chispa, de fuego y olas, eléctrico, sano, indescriptible.

Y esto es así, porque soy así, como me gusta y quiero ser. Vivo el aquí, el yo, el momento, el sí, el : ). Porque pienso, actúo, digo y siento. Porque no lo pienso, ni sobreactúo, no digo sin hechos, es así, no miento. De verdad.






*Entrada continuación de Chica de Verdad I y Chica de Verdad II


P.D.: ¿Chica de Verdad IV? Todo es hablarlo, pensarlo, seguirlo, comentarlo, entrando, reaccionando. Mientras, lo voy pensando…


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