domingo, 5 de junio de 2011

Amor roto de Verdad



“No es fácil necesitar. Quiero decir, necesitarte. Necesitar, en general, a alguien como tú. Cosas como estas son las que detesto de la vida, de vivir, ¿sabes? Porque la vida es bonita, a ratos. Y de repente, llega algo así y lo revienta a golpes todo. No se puede disfrutar a ciegas. No se puede. Hay que hacerlo con los ojos abiertos, porque si no te destrozan. Y te destrozan por dentro. Y luego no se puede reparar el corazón, no al completo. Porque hay lugares, rincones de este aparato rojo, que no pueden rozarse. Por eso hay que tener mucho cuidado. Porque si rozas alguna de esas esquinas, te quedas rota para toda la vida. Y la vida es demasiado larga como para andar con la cuerda floja, ¿no crees? Por eso no puedo enamorarme de ti. Lo entiendes, ¿verdad? Sería un gustazo amarte con los ojos cerrados, pero ya me rompieron la cuerda una vez y no puede volver a pasar. Porque no sé hasta qué punto mereces que la cuerda se vuelva a partir en tres. Porque no sé si luego, cuando acabes de quererme, me ayudarás a recomponer este corazón que se quedó queriendo a medias. Porque yo no sé si tú me vas a querer hasta la luna, porque no sé si me recordarás cuando las estrellas dejen de brillar, porque no sé hasta dónde estás dispuesto a querer a alguien que jamás podrá cerrar los ojos al besarte.”








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