domingo, 6 de febrero de 2011

Día de Verdad III

Día 3 – Madrid preguntón y agraciado

El momento. Inesperado, totalmente inesperado y gracias a ello, placentero. Era un miércoles de apariencia, a priori, típico, por las mañanas obligaciones y por las tardes preocupaciones. Pero llegó la noche, inquieta, y con ella, una llamada.

Nara: ¿Sí?

Nar: Sí, soy yo. ¿Qué tal? Mira, he terminado de cenar más pronto de lo que creía con mis amigos, ¿por qué no nos tomamos algo?

Nara: Eh… ¿Hoy?

Nar: ¿Tenías un plan mejor? ¿Estar en casa tranquila hasta acostarte? Sí era así, entiendo que lo prefieras. Yo sólo te iba a proponer vivir la vida, salir de la rutina, improvisar la noche, conocerla. Es lo bueno de que sea miércoles, que creo que los conoces pocos de noche, son más entretenidos de lo que crees. Te demostraré que tienen poco que envidiar a los viernes.

Nara: Emm… ¡Vale! ¿Me das 15 minutos?

Nar: Te doy 20 minutos, pero ven llena de sonrisas. Esta noche las utilizarás seguro.

[Plaza de Callao]

Nar: Qué puntual. No te esperaba tan guapa. De hecho nunca te espero tan guapa. Nunca eres tan guapa en mis imaginaciones, cuando pienso en ti no eres ni la mitad de guapa.

Nara: Jo, ¡gracias!

Nar: Yendo al grano antes de que digas nada. ¿Dónde nos quedamos?

Nara: Me dijiste que pensabas algo que me dirías mañana. Sigo intrigada, ¿qué era?

Nar: Cierto. Pero es algo que te no te puedo decir aún, tiene que ser más adelante. No quiero hacerme de rogar, pero es así. Ya verás por qué.

Nara: Vaya vaya…me quieres seguir matando con la intriga...

Nar: Lo cierto es que no.





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